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Albaicín, la guía completa

Albaicín, la guía completa

Te ofrecemos una guía completa sobre el Albaicín. ¿Estáis preparados para conocer la zona más antigua y mágica de Granada? Os presentamos puntos turísticos imprescindibles y otros apenas conocidos. Con nuestros consejos entenderéis la diferencia entre “estar en el Albaicín” y “conocer el Albaicín
¡Agarraos que nos vamos!

Albaicín para principiantes: aprende a perderte por sus calles

El Albaicín es uno de los lugares más hermosos de Granada, de eso no cabe duda. Uno de esos lugares que uno tiene que ver en su vida. Pero es cierto que, como buen barrio medieval, y dada su situación geográfica, su visita puede resultar complicada. Sus calles son empinadas, estrechas, angostas y desordenadas. Todo esto hace que sea extremadamente fácil que nos perdamos. ¡Eso es perfecto! Es exactamente lo que tiene que ocurrir; este barrio es mágico, y tiene la capacidad de ponernos en el lugar en el que debemos estar. No os preocupéis si no encontráis el sitio que andabais buscando. Ya lo encontraréis, o quizás descubráis otro aún mejor. Como os comentamos más abajo, es imprescindible subir al Albaicín sin prisa. Pero lo primero es lo primero; vamos a daros unas indicaciones importantes antes de iniciar la ruta. Atentos, ¿eh?

Mandamientos del albaicín

Algo que puede parecer sencillo a priori, puede convertirse en una auténtica cruzada contra los elementos si no estamos lo suficientemente preparados. Muchos pensaréis que algunos de los consejos que damos son evidentes; porque… a quien se le iba a ocurrir subir al Albaicín con tacones, ¿verdad?; o quien intentaría atravesar la calle San Juan de los Reyes en una limusina. Habiendo presenciado estas y más barbaridades, os vamos a dar algunas indicaciones que van a hacer que una experiencia que tendría que ser extremadamente grata no se convierta en una pesadilla.

  • Llevarás calzado cómodo. Vamos a subir y bajar cuestas empedradas, y los paseos pueden alargarse, así que, ya sabéis; nada de tacones, plataformas ni calzado excesivamente duro. Nuestra intención es acabar la visita con una sonrisa, no con un esguince.
  • Te hidratarás apropiadamente. Por el mismo motivo que en el punto anterior, y porque Granada tiene ese “je ne sais quoi” que hace que 8 meses al año te tuestes, no os olvidéis llevaros una botella pequeña de agua. (no, no vale con vodka) Iremos encontrando fuentes para rellenarla por el camino, no os preocupéis. Y si el cuerpo os pide algo más intenso, podremos tomar unas cervecitas en cualquiera de los muchos lugares de tapeo de este barrio.
  • Usarás indumentaria adecuada. Con esto no queremos influir en vuestro estilo en absoluto, pero si hacer hincapié de nuevo, en las inclemencias del clima Granadino. Muchos extranjeros vienen en febrero con bermudas y tirantes. “Claro, como vamos a España.” Esto es fácil: en invierno traed bastante abrigo; el resto del año, ropa ligera y a ser posible transpirable. (no querremos contribuir a la contaminación olfativa de un barrio que suele oler a flores)
  • No tendrás pensamientos de tiempo. El Albaicín es paz y armonía. Sus gentes viven sin prisa y sus rincones requieren asimilación. Si iniciamos la visita pensando en la hora a la que debemos terminarla no disfrutaremos ni la décima parte. ¡Dejaos, que os va a gustar!
  • Santificarás las vistas. Así que traeros vuestra reflex o smartphone con buena cámara. Os vamos a recomendar algunos sitios que harán que lo petéis en Instagram.
  • Obedecerás las señales. Aunque parezca increíble, no están puestas por gusto. Si os movéis en vehículo por este barrio tenéis que hacer caso a las indicaciones; si a la entrada de una calle hay un letrero que reza: “Atención, anchura máxima: 1’90” no significa que si vuestro coche mide 1’95 de ancho puede entrar justito, así, apretando un poco. Las casas de este barrio tienen la mala costumbre de no moverse para que podamos pasar. ¡No lo intentéis!

Detalles históricos que debes conocer antes de la visita

La historia nos ha revelado que Granada ha sido siempre una tierra de idas y venidas, de auges y declives. Hubo entre los siglos VII y III A.C  asentamientos ibéricos (Ilurco e Iliberris). Posteriormente los romanos fundarían la ciudad de Iliberis, también conocida con el nombre de Florentia; un apelativo latino que podría hacer referencia tanto a una ciudad florida como fructífera. Según algunos historiadores, la ciudad tuvo mucha relevancia para el imperio, aunque no se han podido encontrar restos que confirmen estas afirmaciones. Sea como fuere, la ciudad se arruinó en la alta edad media y fue abandonada.

Con la llegada de los Ziríes, a principios del siglo XI, se empezó a construir la muralla cuyos restos podemos ver hoy día. En una época convulsa e insegura, pensaron que el núcleo urbano debería estar en una zona de fácil defensa. El asentamiento de la ciudad principal se desplazó desde las cercanías de la actual Atarfe, hasta lo más alto del Albaicín. Granada volvía a crecer como ciudad en el germen de la Alcazaba Cadima.

Ruta de 4 horas por el Albaicín

Estaréis pensando que todo esto está muy bien… pero ¿qué merece la pena ver en este barrio? Bueno, podríamos deciros que casi cualquier lugar en el que pongáis la vista, pero vamos a intentar ser objetivos y enumerar los sitios imprescindibles. Hay tantas opciones para hacer una ruta por el Albaicín como las que se os ocurran. Ninguna es mejor que otra, porque, como os dijimos, este barrio tiene la capacidad de perderos y poneros en los lugares más maravillosos. Os vamos a dar, no obstante, un ejemplo de ruta para que la sigáis, si os apetece. Indicamos una duración de 4 horas por poner un tiempo, pero no os debéis regir obligatoriamente por este. En este caso incluiría: desayuno, visitas a edificios históricos, miradores, tapeo, y, por supuesto, vistas alucinantes durante todo el trayecto. Pero recordad que os podéis abandonar al azar en cuanto os apetezca.

Plaza nueva – Carmen de la Victoria

De Plaza Nueva a Carmen de la Victoria
1ª etapa. Plaza Nueva – Carmen de la Victoria

Nuestra recomendación parte de Plaza nueva. Recorremos toda la carrera del Darro, haciendo parada para desayunar, si así lo deseamos, en Duran Barista. (Tienen un café excelente) Llegamos al paseo de los tristes; alucinamos con las vistas lo que nos pida el cuerpo, y doblamos a la izquierda por la cuesta del Chapiz. ¡Que nadie se nos asuste! Sabemos que esta cuesta se las trae, pero hasta donde sabemos, nadie se ha dejado los higadillos subiéndola. Eso si, nos vais a agradecer el consejo de la botella de agua en breve.

La primera parada la podemos hacer a pocos metros de empezar la subida; el Palacio de los Córdova. Un poquito más arriba, encontramos una maravilla llamada Carmen de la Victoria. Justo en frente de éste, siguiendo por la cuesta, encontramos la Casa del Chapiz y la Estatua de Chorrojumo, que nos muestra el inicio del Camino del Sacromonte.

Carmen de la Victoria – Mirador de San Nicolás

Pero nuestra ruta nos va a llevar en dirección contraria. Torcemos hacia la izquierda por la Cuesta de San Agustin, la primera calle empedrada que encontramos justo pasado el Carmen de la Victoria. La subimos (dirección oeste) unos 90 metros y encontraremos una bifurcación a nuestra derecha, que parece que nos llevará en dirección contraria a la que traíamos. Como dijo el sabio: “a veces hay que dar dos pasos atrás para poder diez hacia delante” (seguramente se perdió unas cuantas veces por aquí, el pobre). La tomamos, y muy poco más adelante, enganchamos con el Carril de San Agustín. Giramos por él hacia la izquierda y retomamos el rumbo oeste que llevábamos.

El mirador de San Nicolás
2ª etapa. Carmen de la Victoria – Mirador de San Nicolás.

Seguimos la calle en linea recta hasta que, 150 metros más adelante, ésta gira bruscamente a la derecha, a la altura del Restaurante Las Tomasas (quedaros con este nombre, es uno de los mejores sitios para comer del Albaicín) Hacemos el giro de la calle y justo después, torcemos a la izquierda, entrando en el Callejón de las Tomasas.

10 metros más adelante veremos unas escaleras que suben por la derecha, justo a la altura del Aljibe de las Tomasas. Las subimos, y al poco deberíamos ver la torre mudéjar de la bonita Iglesia de San Nicolás. Ya no tenéis pérdida posible. Os hemos traído a unos de los sitios más increíbles en los que hayáis estado y vayáis a estar. Hemos llegado al Mirador de San Nicolás. Ahora es cuando nos agradeceréis el consejo de la cámara de fotos. De nada; para eso estamos, ‘salaos’.

Mirador de San Nicolás – Mirador de San Cristobal

Cuando seamos capaces de apartar la mirada de la maravilla que tenemos enfrente, podemos, si así lo queréis, continuar con la ruta que estamos proponiendo. Nos volvemos hacia la Iglesia de San Nicolas, y justo detrás de ella, por la parte de la izquierda, cogemos el callejón de San Cecilio. Poco más adelante bajarán, hacia la derecha, unas escaleras que nos conducirán al Arco de las Pesas, y éste a Plaza Larga.

Por esta zona encontraremos algunos sitios de tapeo interesantes, y si es hora de cañas, conviene conocerlos.

Ya en la plaza podemos coger la calle que sale de su extremo opuesto, en dirección a los Jardines de Zoraya y el Bar Aliatar; también podemos seguir la calle Agua del Albayzín, en cuyo final estaríamos a tiro de piedra de Casa Torcuato.

El Mirador de San Cristobal
3ª etapa. Mirador de San Nicolás – Mirador de San Cristobal

La última opción nos llevará por la calle que sale hacia la izquierda, la cuesta de la Alhacaba, y es la que recomendamos si queréis volver a deleitaros la vista. A los pocos metros de coger esta calle llegamos a la plaza Almona del Albaicín, donde encontramos otro sitio de interés gastronómico, el Palacio AndaluzCogemos la calle Larga de San Cristobal, que sale a la izquierda de este, y ya no la abandonamos hasta que crucemos con la Carretera de Murcia. En ese momento, a la izquierda, podremos ver una Cruz, que nos marca la posición del Mirador de San Cristobal. Este es uno de esos miradores poco conocidos, pero no por ello menos bonitos.

Podemos ver desde él una panorámica impresionante de Granada, y lugares como la Catedral, la muralla Zirí, la iglesia de San Cristobal, el palacio de la Dar-al-Horra, así como una vista lateral de la Alhambra y el Palacio de Carlos V.

Mirador de San Cristobal – Palacio de la Dar-al-Horra

 

El Palacio de Dar-al-Horra
4ª etapa. Mirador de San Cristobal – Palacio de Dar-al-Horra

Por fin, la última etapa de la ruta que proponemos, nos llevaría desde este mirador hasta el Palacio de la Dar-al-Horra. A pesar de tenerlo enfrente, hay que dar un pequeño rodeo para llegar. ¿No es maravilloso el Albaicín? Tendremos que desandar nuestros pasos hasta el Arco de las Pesas y volver a subirlo, como si fuéramos a volver al mirador de San Nicolás. ¡Quietos ahí! Sabemos que os quedaríais allí 7 horas más, pero… hay que conocer sitios nuevos, ¿no? En vez de tomar el Callejón de San Cecilio hacia la izquierda, continuamos rectos 20 metros hasta encontrar la calle Aljibe de la Gitana, que sale hacia la derecha. Al final de esta calle encontraremos la Fundación Agua Granada. Ésta está situada sobre el antiguo Aljibe del Rey, el mayor de los aljibes del Albaicín. Se trata de un precioso carmen, con jardines, fuentes, y una temática evidente: el agua.

La última parada de nuestra ruta la encontramos al final del Callejón de las Monjas, que encontramos nada más salir de la fundación. Llegamos al palacio de Dar-al-Horra.

Dar-al-Horra significa “casa de la honesta”. Esta fue la última residencia de Aixa, mujer de Muley-Hacen y madre de Boabdil el Chico, último rey musulmán de Granada. Es un precioso palacio nazarí que consta de un patio central con alberca en torno al cual se distribuyen las estancias y dos pórticos en los lados menores. Desde el mirador del pórtico norte se tienen unas vistas alucinantes del Cerro de San Cristobal y de la zona oeste de Granada. Vais a querer poneros una litera allí, y nos tememos que no os dejarán. Este lugar se visita como parte de la Dobla de OroTambién se puede ver abonando 5 euros, o acercarse un domingo y visitarlo de forma gratuíta.

Y hasta aquí os acompañamos. Si habéis llegado hasta la última etapa con nosotros, estamos seguros de que no estaréis defraudados; y si os habéis perdido a mitad de camino, seguro que habréis acabado en algún lugar maravilloso. Porque eso es lo mejor de perderse por el Albaicín; siempre nos pondrá en un rincón que no conocíamos, nos ofrecerá una vista insospechada, una calle mágica o, quien sabe, alguien especial.

Dónde comer

Durante la visita vamos a gastar bastante energía, pues, si bien esta zona de la ciudad no es enorme, si que encontraremos muchas cuestas y un empedrado que no va a facilitar nuestro paseo. Así que necesitaremos un avituallamiento apropiado. Estos son los sitios más interesantes para recuperar energías.

  • Restaurante las Tomasas: gran cocina internacional en una elegante mansión. Posee terrazas con increíbles vistas a la Alhambra. Muy buena coctelería.
  • Restaurante Mirador de Morayma: cocina típica granadina en un carmen con decoración nazarí. Preciosos patios y terrazas. Una delicia de sitio.
  • Jardines de Zoraya: Casa tablao de estilo nazarí especializado en cocina andaluza, con gran variedad de vinos y espectáculo flamenco. Uno de los imprescindibles para cenar.
  • Bar Aliatar: Lugar muy frecuentado por los granadinos. Especializado en caracoles, Tortilla Sacromonte y berenjenas. Buen sitio de tapeo.
  • Casa Torcuato: Otra de las elecciones de los granadinos. Cocina andaluza y tapeo. Buen pescado y mejor arroz.
  • Palacio Andaluz: Una tetería/restaurante de comida árabe con una relación calidad/precio insuperable. ¡Los tés son buenísimos!
  • Restaurante El Mercader: Pequeño restaurante junto a plaza nueva cuya relación calidad precio es, sencillamente, insuperable. De lo mejor de toda la ciudad.

 

Dónde dormir

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Smiling en el Albaicín

Ya os lo avisamos. ¡La gente está que lo peta en Instagram! Y vosotros lo podéis ver en nuestra web. ¿Os animáis?

 Curiosidades del Albaicín

Origen del nombre

Los historiadores no se ponen hoy día de acuerdo. Existen 3 teorías que explicarían el origen de este nombre:

  • Unos historiadores nos dicen que, tras la conquista de Baeza, sus habitantes huyeron hacia Granada, estableciéndose en la parte alta del Albaicín, fuera de la muralla de la cadima. Estos pobladores eran los Al-bayyazin, y darían nombre al nuevo arrabal.
  • Otros nos cuentan que el nombre proviene del término árabe Rabad al-bayyasin, que significa ‘Barrio de los Halconeros’. Esta teoría cobra sentido teniendo en cuenta la importancia que tenía la cetrería entre los pobladores del Albaicín.
  • Por último, hay otra teoría que nos dice que el nombre viene de otro término árabe que significa ‘barrio en cuesta’. Apoyando esta teoría está el hecho de que encontramos el nombre de este barrio en otras poblaciones, y siempre en zonas con cuestas.

Leyendas del Albaicín

Ya sea por su riqueza histórica o por la magia que lo envuelve, este barrio siempre ha estado envuelto en multitud de historias, pasadas de generación en generación, y mitos. Pero, ¿dónde termina la historia y dónde comienza la leyenda? Eso, amigos, lo dejamos a vuestro criterio.

La casa de la Columna

Allá por la época en la que Boabdil tuvo que abandonar Granada tras la victoria cristiana; cuando marchó a África con su séquito de hombres leales… le acompañó su mano derecha, el feroz Audallah, de la tribu de los Gomérez. Este capitán tuvo que dejar en Granada a su amada Leila, ya que los padres de ésta habían elegido convertirse al cristianismo para no tener que abandonar su hogar.

Leila pasaba los días llorando en la ventana de su casa del Albaicín, en medio de la cual había una columna. Contemplaba, con gran amargura, el lugar por el que su amado desapareció junto a la comitiva real. Pero, se consolaba así misma recordando lo último que él le dijo: “Guarda siempre la esperanza en el porvenir”.

Una mañana descubrió, asombrada, que una pareja de golondrinas había anidado junto a la columna de su ventana. Al observarlas descubrió que una de ellas llevaba anudada al cuello una cinta. Esperó a la noche, cuando la golondrina dormía, para quitarle la cinta. En ella un texto rezaba: “La ausencia mata, pero siempre aguardo”. Aquello fue un soplo de esperanza para Leila, y esperó, paciente, hasta el final del verano. Entonces anudó ella un mensaje al cuello de la golondrina: “Esperar es vivir”

El invierno pasó, y ella se sentía cada vez más triste por la ausencia Audallah. Cayó enferma y estuvo a punto de morir. Pero ni aún así perdió la esperanza Leila en que volvería a ver a su amado. Y así fue que llegó la primavera; y con ella, Audallah, que apareció un día con todo su séquito. Le confesó que no podía vivir sin ella y que no le importaba cambiar su fe para que pudiesen estar juntos. Tras esto sacó de entre sus ropajes el mensaje que Leila había atado al cuello de la golondrina. Los amantes pudieron vivir juntos y felices desde entonces en aquel mismo palacio, y su lugar favorito era, como no, la columna de mármol junto a la que anidaron las golondrinas, y que se conserva aún en nuestros días.

El amor prohibido

Cualquiera que se pase por el Convento de Santa Isabel la Real y tenga la suerte de encontrar abierto el portón, puede reparar en una pequeña “panza” que se dibuja en una de las paredes de la entrada. Se dice que esa deformación en la pared tiene un tétrico origen. Según la historia que se pasó de generación en generación, vivió allí una monja a principios del siglo XVII, que tuvo el infortunio de enamorarse de un morisco del Albaicín.

Tras mucho luchar contra sus sentimientos, cedió a la tentación y consumó el amor más prohibido que uno pudiera imaginarse en aquellos entonces. Consciente de que las malas lenguas habían transmitido aquel suceso a los oídos del alto clero de la ciudad, intentó huir de la ciudad con el muchacho. Pero alguien delató sus intenciones y fueron apresados camino de la vega. La joven monja recibió la condena que esperaba: nunca volver a abandonar el convento. Lo que no podía imaginar la pobre es que, para asegurarse de que así fuera, la iban a emparedar viva en una de las paredes del convento.

¡Aquello si que era “formar parte de la iglesia”!

La calle del beso

Existía en el siglo XVIII una callecita llamada Calle del Conde de Cabra, en honor al noble que, tras la toma de Granada, se adueñó de esta parte del Albaicín. Por aquel entonces vivía en una de sus casas un matrimonio que tenía una preciosa niña. La niña era tan angelical que todo el barrio la adoraba.

Cierto día fue a despertarla su madre pero fue incapaz; estaba totalmente inerte. La madre, horrorizada, lloró al barrio entero la muerte de su hija. Todos los vecinos se le unieron en un solo llanto. Aquella misma noche se celebró el velatorio en un terrible y sombrío ambiente. Al día siguiente, cuando iban a cerrar el ataúd, la madre quiso darle un último beso a su hija. Y fue justo entonces, al besar su mejilla, que la niña abrió los ojos.

La medicina explicó el suceso como un ataque cataléptico, pero los vecinos siempre sostuvieron que el amor de una madre robó a su hija de la muerte. Desde entonces la calle fue renombrada como ‘Calle del Beso’.