Guía del Paseo de los Tristes

¿Te atreverías a hacer un viaje en el tiempo? ¿Quieres atravesar una de las calles más bonitas del mundo, cuya esencia apenas ha cambiado en los últimos cuatro siglos? Te invitamos a dar un paseo con nosotros a través de la historia antigua y moderna de Granada. ¡Bienvenidos al Paseo de los Tristes!

Ruta de 2 horas a los pies de la Alhambra

Iniciamos nuestros pasos junto a la iglesia de Santa Ana; haremos un recorrido que nos llevará por la Carrera del Darro hasta el propio Paseo de los Tristes. En esta ruta encontraremos varios sitios en los que merece la pena detenerse y tomar algunas fotografías. ¡No olvidéis la cámara! La duración de la ruta dependerá de las actividades que realicemos; oscilará entre un paseo de poco más de media hora en el que nos detendremos poco, y una auténtica ruta que incluirá entradas a museos, cañas, tapas y café. ¿Nos vamos?

Smiling en plaza nueva

La gente está muy activa en las redes. ¡Mira qué guapos van por plaza nueva!

Iglesia de Santa Ana

La iglesia de Santa Ana al principio de la Carrera del Darro

Carrera del Darro  

 

Imagínate que estás en plaza nueva. Hacia el este alcanzas a ver como un río se esconde bajo tus pies, desapareciendo en las entrañas de Granada. El río está flanqueado a la derecha por el barrio de la churra y a la izquierda por las primeras casas del Albaicín. Lo primero que nos llama la atención antes de introducirnos en la calle que avanza junto al río, es la Iglesia de Santa Ana; un edificio del siglo XVI, con estilos mudéjar y renacentista.

 

Justo antes de empezar el camino se nos presenta una interesante opción. La Casa de Pisa, construida por la familia Pisa a finales del siglo XV. Esta familia acogió a San Juan de Dios cuando éste enfermó de neumonía. El santo no logró superar la enfermedad y falleció en aquella casa; desde entonces el lugar se hizo santo. En el siglo XIX fue adquirido por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Se estableció desde entonces un museo en el inmueble, en el que podemos encontrar obras de arte, muebles y la iconografía de este santo. Además, el museo suele contar con exposiciones itinerantes de gran interés.

Puente de Cabrera

Puente de Cabrera

Nos adentramos, al fin, por la Carrera del Darro. Es pues el Río Darro el que serpenteará a la derecha a lo largo de nuestra ruta. Avanzamos por

el empedrado, remontando el río, y alcanzamos el primero de los cuatro puentes que quedan todavía en pie: el Puente de Cabrera. A pocos metros de este, se alza el Puente de Espinosa. Ambos puentes, cristianos y de un solo arco, fueron construidos durante la remodelación urbana posterior a la tremenda explosión de un polvorín que había junto a la iglesia de San Pedro y San Pablo.

Puente de Espinosa

Pte. Espinosa

 

Justo a la altura del Puente de Cabrera, tenemos dos opciones; subiendo la calle escalonada que encontramos a la izquierda, encontraremos el Palacio de los Olvidados. Su nombre hace honor a las familias que tuvieron que renegar de su religión y sus escudos y convertirse al cristianismo, tras el Edicto de Granada. Este edificio es un homenaje a la cultura judía, que tanto contribuyó al esplendor de la ciudad siglos atrás. Recorriendo las dos plantas del museo nos adentraremos en diferentes aspectos de su comunidad; su situación ante la inquisición, el papel de la mujer en la sociedad, rituales, costumbres y símbología.

La segunda opción implica cruzar el río por el puente, en dirección a la Alhambra. A los pies de esta podemos encontrar una de esas joyas desconocidas de la ciudad. Desde el Mirador de Almanzora se puede disfrutar de una de las vistas más impresionantes del Albaicín.

 

Puerta de los Tableros

Puerta de los Tableros

Continuamos nuestro camino junto al río y, tras unos árboles, aparecen las ruinas de lo que pudiera parecer un puente de una altura muy superior a los que hemos visto hasta ahora. Una torre y el esbozo de un arco de herradura, de claro origen musulmán, nos indican que estamos ante la Puerta de los Tableros, erróneamente conocida por muchos como el Puente del Cadi.

Merece la pena mirar durante el trayecto, no solo al río y la vegetación que tenemos a nuestra derecha, sino también a la multitud de calles que a nuestra izquierda trepan por el barrio de los Axares. Calles estrechas, plagadas de cármenes, de una gran belleza. Es la zona del Albaicín que poblaron los nobles y pudientes tras la reconquista. Lo que vendría a ser el “barrio pijo”.

El Bañuelo

Baños árabes del Bañuelo

 

Frente a la Puerta de los Tableros encontraremos un Hamman, o baño árabe, del siglo XI. El bañuelo fue uno de los baños más importantes de la ciudad durante siglos. Sobrevivió a la “quema de los baños”, organizada tras la toma de Granada. (Los baños árabes tenían muy mala reputación entre los cristianos) Respetaba el estilo romano de baños, con aguas frías, templadas y calientes. Lo que más llama la atención de este lugar es el la sensación de paz que destilan sus muros, arcadas y tragaluces. El bañuelo es una maravilla perfectamente conservada que no podéis dejar de ver.

  Un poco más adelante, río arriba, nos encontramos con la Casa de Castril; un lujoso palacete renacentista construido sobre los cimientos de un palacio árabe. Este edificio tiene una historia que podría helarte la sangre.

  Dejamos atrás la leyenda de los zafra y nos encontramos enseguida con la Iglesia de San Pedro y San Pablo, otro edificio mudéjar-renacentista del siglo XVI.

Casa de las Chirimías

Casa de las Chirimías

la altura de esta iglesia, en el margen opuesto del Darro, vemos los tres ojos del Acueducto de Santa Ana y el impresionante Tajo de San Pedro.

Nuestros pasos nos acercan al final del viaje. Siguiendo la hilera de viviendas que tenemos a nuestra derecha, encontramos una construcción de ladrillo visto y 3 plantas; la Casa de las Chirimías, un edificio desde el que se presidían los festejos que tenían lugar a los pies de la Alhambra. Tras ésta, atravesando el río, encontramos el Puente del mismo nombre, que delimita el comienzo de nuestra ansiada meta. Llegamos, por fin, al paseo de los tristes.

Paseo de los tristes  

Paseo de los tristes

Desde la Casa de las Chirimías, hasta la Cuesta del Chapiz, se extiende un paisaje de película. Entre las colinas de la Alhambra y del Albaicín, envuelto en vegetación, música y magia, encontramos un lugar único, collage de culturas y tiempos, que durante siglos ha maravillado a propios y extraños. Cuando uno pone los pies en este lugar tiene esa extraña sensación de estar tachando algo de su lista de “tengo que”. Quizás sea por las impresionantes vistas de la Alhambra que desde aquí disfrutamos, quizás por la belleza de los edificios y cármenes colindantes, o tal vez, simplemente, porque es uno de los lugares más  hermosos de una de las ciudades más bellas.

Dijo Hemingway que si tuviéramos que visitar una sola ciudad de España, esa debería ser Granada; nosotros añadiremos que si tuviéramos que visitar un solo lugar de Granada, ese debería ser el Paseo de los tristes.

Smiling en el Paseo de los Tristes

Míralos, ¡qué ‘salaos’! La gente está muy activa en Instagram. Aquí lo puedes ver. ¡De nada!

Bateadores

Bateadores durante la ‘fiebre del oro’

Curiosidades del Paseo de los Tristes

Origen del Río Darro

Su nombre viene del latín ‘dat aurum’(da oro), castellanizado en Dauro, y finalmente Darro.

Desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX, se podía encontrar gente en el curso de este río recogiendo en sus bateas minúsculos granos de oro.

Para los granadinos un darro también hace referencia a una tubería de aguas fecales, pero no en honor al río, sino a una acequia del mismo nombre que en tiempos nazaríes se dedicaba a tal uso.

Historia de la Casa de Castril

Tras la toma de Granada, los Reyes Católicos recompensaron con un palacete a su secretario, Hernando Zafra. Éste derribó el palacete y se construyó el suyo propio.

Casa de Castril

Fachada de la Casa de Castril

Según la leyenda, había enviudado años atrás y vivía sólo con su hija Elvira, que tenía entonces 18 años. Hernando era un hombre huraño y no tenía buenas relaciones con los granadinos. Pero quiso el destino que su hija se enamorara de Alfonso de Quintanilla, hijo de una familia noble rival. A menudo los jóvenes se encontraban en el balcón de la habitación de Elvira, ayudados por un paje de ella.

Cierta noche, en ausencia de su padre, los amantes se reunieron. Pero Hernando volvió a casa antes de lo planeado. Al entrar en casa oyó ruidos que venían de la habitación de su hija y subió a trompicones la escalera. A Alfonso le dio tiempo a huir, pero encontró Hernando a su hija, medio desnuda, en compañía de su cómplice, el paje, que había entrado para avisarles de que iban a ser descubiertos. Pensando que la había deshonrado, montó en cólera y mandó ahorcarlo desde el mismo balcón en el que fueron sorprendidos. Ante la petición de clemencia del pobre paje, respondió Hernando:

“Pide cuanta justicia quieras. Ahí colgado quedarás esperándola del cielo cuanto tiempo te plazca”.

Varios días quedó el cuerpo del paje colgando del balcón. Hernando mandó tapiar el ventanal y esculpir en él la frase “Esperándola del cielo”, claro recordatorio para futuros ‘donjuanes’. Tras esto, encerró a su hija en la habitación. Elvira, sin su amante, sin su amigo y sin una ventana por la que poder llorar su tristeza, se quitaría la vida poco tiempo después.

Desde 1917 la casa es el Museo Arqueológico y Etnológico. A lo largo de todos estos años, multitud de trabajadores del museo aseguran haber visto a una chica vestida de blanco vagando por los pasillos del edificio.

La Puerta de los Tableros

Puerta de los Tableros

Representación de la Puerta de los Tableros en el siglo XVII

Construida entre los siglos XI y XII como conexión entre las murallas de la Alhambra y de la Alcazaba Cadima, constaba de dos torres idénticas unidas por un arco enrejado. En este arco había dos compuertas que podían abrirse o cerrarse a voluntad. Esta estructura se usaba para el abastecimiento del agua, almacenándola por tramos, y también en labores defensivas, pues se podía soltar súbitamente el cauce del río sobre los posibles invasores. También se usaba para limpiar los residuos que generaban los múltiples talleres artesanos que había en la zona. Esta puerta tenía función de puente también, y un mensajero podía cruzar a caballo desde la Alcazaba Cadima hasta la Puerta de las Armas de la Alhambra.

La máquina del tiempo

Echa un vistazo al pasado con la máquina del tiempo y mira como era la Puerta de los Tableros… ¡hace 5 siglos!

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El Tajo de San Pedro

Al construir la dársena que albergaría los cimientos de la iglesia, el cauce del río fue reconducido. La erosión producida por este nuevo cauce, más próximo a la ladera de la Alhambra, y la explosión de un almacén de pólvora en 1590, sumados a los efectos devastadores de la gran inundación de 1600, provocaron unos grandes desprendimientos de tierra que acabaron por formar este tajo de 65 metros de altura; un tajo que hoy día amenaza la estabilidad de las torres próximas de la Alhambra. Actualmente el borde del tajo se encuentra a 29,5 metros del pie de una de las torres. Se sabe que esta distancia está disminuyendo con el paso de los años…

La Casa de las Chirimías

Casa de las ChirimíasConstruida en 1609, es uno de los primeros edificios barrocos de la ciudad.  Se usó como mirador desde el que las autoridades de la ciudad presidían festejos y eventos públicos. Durante estas celebraciones, y para amenizar a los presentes, se situaba en el piso superior un grupo de músicos que tocaban principalmente percusión y chirimías (instrumentos musicales de viento con un sonido agudo y potente). El edificio acabó por tomar el nombre de este instrumento y lo ha mantenido hasta nuestros días.

Origen del Paseo de los Tristes

Paseo de los tristes

La Alhambra desde el Paseo de los Tristes

Construido en la remodelación de principios del siglo XVII en unos terrenos cedidos por los señores de Castril, fue llamado Paseo de la puerta de Guadix durante dos siglos. Aunque actualmente su nombre oficial es “Paseo del Padre Manjón”, se le conoce como Paseo de los tristes desde que se construyó el cementerio de San José, en 1805. Los cortejos fúnebres, en su camino al cementerio eran bendecidos en la iglesia de Santa Ana e iniciaban un camino que recorría la carrera del Darro hasta el paseo de la puerta de Guadix. En este lugar los difuntos recibían el último adiós de sus conocidos antes de tomar la cuesta de los chinos en dirección al cementerio. Por este motivo se acabó conociendo el lugar como Paseo de los tristes.

Donde comer

Si durante el camino sentimos desfallecer, ya sea abrumados por tanta belleza, o castigados por un clima que da poco tiempo de tregua al año, podemos abandonarnos a la múltiple oferta gastronómica que ofrece la carrera del Darro; numerosos bares, restaurantes y cafeterías en los que repostar combustible antes de continuar nuestra marcha. ¡La oferta es amplia!

Encontramos muchos sitios de tapeo en la zona:

Bares en el Paseo de los Tristes

Terrazas en el Paseo de los tristes

En la zona de Plaza Nueva hay multitud de terrazas y bares en los que tomarse unas cañas con su correspondiente tapa. Por mencionar algunos: Los Manueles y Las Rías Altas en la calle Reyes Católicos; La Antigualla en la calle Elvira, o las famosas Bodegas Castañeda, en la calle Almireceros.

En la Carrera del Darro podemos tapear en sitios como El MinotauroLa Bella y la Bestia o el Bar Ras. Si lo que queremos es comer a la carta, el restaurante Aljibe 1644 y el Negro Carbón se destacan como las mejores opciones. Para disfrutar un café excelente  no dejéis de pasaros por Durán Barista; y si lo que queréis es un Cóctel, La Fontana será vuestro sitio.

Pero si lo que buscáis es un plan romántico, no podéis dejar de visitar el restaurante La ruta del Azafrán, donde podréis degustar comida internacional o típica Granadina con unas increíbles vistas de la Alhambra. Además, este restaurante tiene concertado espectáculo flamenco con la Zambra de María la Canastera, una de las cuevas flamencas más conocidas del Sacromonte. Este pack de cena y espectáculo flamenco es una experiencia realmente interesante.

 

Apartamentos y hoteles Paseo de los Tristes

¿Buscáis un sitio guapo para dormir por la Carrera del Darro o el Paseo de los Tristes? Aquí tenéis unos cuantos. Los hay para todos los gustos y bolsillos.

Hotel Alixares

Hotel Plaza Nueva

Parador de Granada

Hotel Guadalupe

Hotel Palacio de Santa Inés

Casa del Capitel Nazarí

Actividades

¿Te apetece darte un original paseo por el casco histórico de Granada subido en un seg way, o en una moto eléctrica? En breve te recomendaremos cuales son las mejores opciones.

Paseo de los Tristes como llegar

Para llegar al Paseo de los Tristes recomendamos hacer la ruta a pie desde Plaza Nueva. Son solo 10 minutos de maravilloso camino. Para llegar a plaza nueva deberemos bajarnos en la parada de autobús de Catedral del LAC y de las lineas C1, C2, SN1 y SN4, y andar 3 minutos hasta plaza nueva . De todas formas, también podemos coger un taxi en la misma plaza, o el microbús C2 que va hacia el Sacromonte, y bajarnos en la parada Paseo de los Tristes.